No, mamá, yo soy especial
Hata la maestra decía que soy especial
No digas que no soy especial.
Me junto con chicos especiales
Pero soy, incluso, especial entre ellos
Soy muy especial, sí señor.
Me pongo triste en las fiestas
o recortando cosas lindas de revistas
Mis iras viven en los lavaderos
en los cuartitos de las terrazas llenos de tuercas
en los negocios de bazar y polirrubro
los baldíos cercados de propagandas.
En Caballito a las ocho el bondi pasa como en Bombay pero
podés entrar a un bar y pedir queso como en Marbella.
Con la misma cara.
De verdad.
Enseguida la música se hace y es buena.
Alguno de cara angosta y muchos pliegues
desde la nariz a las comisuras, alguno que parece
profesor de historia, o Doctor House o, claro
músico
en todo caso, un cínico
un cínico como cualquiera, un entrenado
se ríe contra un paredón donde a nadie se ha fusilado
se ríe a espaldas de los peluqueros (de los peluqueros)
y yo no quiero ser especial en mi casa, ni la tuya
no es mi culpa que te falte el olor a cinco continentes
y que sea tan real la multitud en vos.
Aveces me tengo que ir a comprar medias
porque se rompieron todas, nada más
y ahi es cuando más quisiera ser
¡¡SIMBAD EL MARINO HACIA EL FINAL DEL ARCOIRIS!!
Otras veces tengo que pensar cosas importantes
claro, si, muy importantes o escribir una poesía
como ahora, o tal vez pueda
pasar el día al sol con vos.