Allá escribir algo no se dice poesía,
es el mejor momento
del sol que quien haya estado
Enlutado, enamorado, hambriento, feliz,
ha visto, dejándose ver versear por los vecinos.
Si caminar para qué, un buen rato, elegir
el mejor momento
del sol, resignarlo si llueve,
obviamente no hacerlo – porque llueve –
explica el clima, los vecinos, la actitud de los animales.
El mejor momento del sol, su
Cuota de sombra y la razón extraña y simple
De calcularle el peso y el tiempo al bulto que se carga
La hora que vendrá con su peor momento y así
La voluntad de llegar a sabiendas del cansancio.
Y estar uno tan
Enfermo de la cabeza
Que se conmueve, se conmueve todo el tiempo
Por una viejita de mil años que sube el cerro todos los días.
Por un nene que recita descalzo y no sabe leer.
Por un señor que matea rumiando sus verdades.
Mirando como un idiota, nomás que hay quien separa
Media porción para no llegar
Con las manos vacías a pedir asiento
Estar uno tan lejos que se conmueve,
Contrariado, confundido porque hay alguien
Con dolor de panza, con gusto por los versos,
Con una guitarra colgada,
Con una pena, penita, penitay,
Estar uno tan lejos y quererse acercar con toda su
Porquería a ver si le salen solas las cosas.
Nomás echarse al sol y tratar de conmoverse
Todo el tiempo, y de repente saber de nuevo
Lo obvio del vecino, lo hermoso de la música y
La longitud del día, la resistencia de las horas
Para que le quepan cosas adentro y hacerse la noche
Estando de regreso y repasando qué se hecho
En el mejor momento del sol
Y dejar de abismarse uno
Como si fuera tan filósofo o tan imbécil
Nomás de saber que el sol de mañana
Tendrá también su mejor momento.
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