domingo, 24 de octubre de 2010

Dos, Tres, Ya




Vigilante de las veces
Que llegaren porque pueden a su hervor, a su derrame
Podría pensarse que un día ocurra
la cólera ¡Precioso reservorio de franqueza!
Y consecueran sus cosas :
De noche según el día, trayendo un par de pibes, huyendo de la cana
De día según la noche, contenta de verte
De mañana el arrebato, la mano agarra y la panza ruida,
deseos a lo bestia y reclamos
al sueño si lo recuerdo
a todo si no
a lo bestia de mañana mover algunas aguas
entre las manos, hacia adentro, hacia afuera
y desearlo todo mientras se recuerda que
uno soñó que estaban todos
no los veía pero estaban todos
para que corrieran las aguas de mañana
porque alguien me la estuvo nublando
y yo saliera de mi casa al cielo
pidiendo todo – menos el cielo –
todo importantísimo como un cumpleaños,
el día todo lleno de
comida exquisita, de alertas meteorológicos
y con esos que no se mueren ni lo desean ni son deseados muertos
ni lejos ni son responsabilidad del estado ni nó,
todo lleno de esos que no molestan
ni necesitan nada
y lo piden de la mejor manera.
Y algo de la ira se evapora y son palabras
Y algo del día me saluda y es cierto
La noche me empareja conmigo y me duermo sin saber
Si es que te extraño o es que simplemente
fue difícil, viste la hora.
Puente la Noria.
Ver llorar.
Ahora me desperté y un primer verso decía cieloasul
Y decidí escribir desde el segundo.