
Hace un rato miré la hora y pensé
Si sería tarde y ahí empezó.
Dije uy
Ahí me va a salir algo para una poesía
Y era algo así como
“hace un rato miré la hora y me pareció tarde”
Enseguida me bajé del subte y perdí el hilo
Entre los mil brasileños que andan a los gritos
Por la nueve de julio y pensé
que sería muy de noche y con algo del discurso
de los perros y la luna que decimos:
vamos a brasil, amor mío, a la tierra de los caníbales
Donde las cosas se resuelven de maneras inesperadas,
El pensamiento tiene forma de montaña cayendo abruptamente
Sobre el mar y todo lo que se ve en la frente de los peatones
Es esa compleja inocencia
De quien sabe que
Tarde o temprano,
Todo se resuelve en la tierra de los caníbales
Donde todo ciudadano tiene en su casa
Abrigado y bien alimentado
Un indio manso que permanece en silencio
Y lo espera a la vuelta del trabajo
Con la mesa puesta y mientras el carioca cena
El tupí calienta la cama y cuando el carioca se acuesta
Ha desaparecido el tupí pero no se duerme hasta asegurarse
Que el carioca se ha dormido y que entonces
No necesitará nada de él y mañana
Será otro día de caminar por el filo del filo de la vida
En países que arrojan sus montañas al mar y los más astutos
Se apilan con sus cuatro objetos en las tierras más altas
De la puna o el morro y esperan que el mundo se decida
Entre arrojarse al vacío o seguir enemistando
Placas tectónicas, tribus y artistas, el
Ciudadano aveces pregunta a su caníbal,
Qué debería esperar, o porqué será
Que a veces siente que entiende
Lo que sabe muy bien que no entiende,
le dice por ejemplo
“Aníbal, hoy tuve ganas de suicidarme” o
“Mi vida no tiene ningún sentido, estoy
Muy decepcionado de mí”
“Aníbal, a veces amo a las personas con sólo
Verlas esperando el colectivo y otras veces
Quisiera que una catástrofe los soplara del mundo”
“Aníbal, qué opinas, vos que vivías en las tierras
tupidas y quietas del centro
Y no en esta locura de humanos que subien y bajan
En esta lucha de moles y casas disputándose
un aire muy claro y muy limpio, pese a lo que digan
nada se interponte en la caída de la tierra sobre el agua
y qué caminar como si a uno le pidieran
que apueste todos los días
al ganador, Aníbal, qué hacer.
Y Aníbal le contesta “cómase todo”
Y le devuelve al brasileño su cara de compleja inocencia
Necesaria para andar
Por el filo del filo del filo de la vida,
“cómase todo y acabemos”
Con el pensamiento siempre a punto de caerse al mar
pudiendo y no pudiendo
comérselo todo y acabemos.
2 comentarios:
Ceci, gran escritora entre mis preferidas. Brindo por cada vez que te vas a la mierda y que, posiblemente, ignores por completo.
gracias luani, a tu salú.
Publicar un comentario