miércoles, 14 de septiembre de 2011

Brasil, la Tierra de los Caníbales



Hace un rato miré la hora y pensé

Si sería tarde y ahí empezó.

Dije uy

Ahí me va a salir algo para una poesía

Y era algo así como

“hace un rato miré la hora y me pareció tarde”

Enseguida me bajé del subte y perdí el hilo

Entre los mil brasileños que andan a los gritos

Por la nueve de julio y pensé

que sería muy de noche y con algo del discurso

de los perros y la luna que decimos:

vamos a brasil, amor mío, a la tierra de los caníbales

Donde las cosas se resuelven de maneras inesperadas,

El pensamiento tiene forma de montaña cayendo abruptamente

Sobre el mar y todo lo que se ve en la frente de los peatones

Es esa compleja inocencia

De quien sabe que

Tarde o temprano,

Todo se resuelve en la tierra de los caníbales

Donde todo ciudadano tiene en su casa

Abrigado y bien alimentado

Un indio manso que permanece en silencio

Y lo espera a la vuelta del trabajo

Con la mesa puesta y mientras el carioca cena

El tupí calienta la cama y cuando el carioca se acuesta

Ha desaparecido el tupí pero no se duerme hasta asegurarse

Que el carioca se ha dormido y que entonces

No necesitará nada de él y mañana

Será otro día de caminar por el filo del filo de la vida

En países que arrojan sus montañas al mar y los más astutos

Se apilan con sus cuatro objetos en las tierras más altas

De la puna o el morro y esperan que el mundo se decida

Entre arrojarse al vacío o seguir enemistando

Placas tectónicas, tribus y artistas, el

Ciudadano aveces pregunta a su caníbal,

Qué debería esperar, o porqué será

Que a veces siente que entiende

Lo que sabe muy bien que no entiende,

le dice por ejemplo

“Aníbal, hoy tuve ganas de suicidarme” o

“Mi vida no tiene ningún sentido, estoy

Muy decepcionado de mí”

“Aníbal, a veces amo a las personas con sólo

Verlas esperando el colectivo y otras veces

Quisiera que una catástrofe los soplara del mundo”

“Aníbal, qué opinas, vos que vivías en las tierras

tupidas y quietas del centro

Y no en esta locura de humanos que subien y bajan

En esta lucha de moles y casas disputándose

un aire muy claro y muy limpio, pese a lo que digan

nada se interponte en la caída de la tierra sobre el agua

y qué caminar como si a uno le pidieran

que apueste todos los días

al ganador, Aníbal, qué hacer.

Y Aníbal le contesta “cómase todo”

Y le devuelve al brasileño su cara de compleja inocencia

Necesaria para andar

Por el filo del filo del filo de la vida,

“cómase todo y acabemos”

Con el pensamiento siempre a punto de caerse al mar

pudiendo y no pudiendo

comérselo todo y acabemos.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ceci, gran escritora entre mis preferidas. Brindo por cada vez que te vas a la mierda y que, posiblemente, ignores por completo.

Cecilia dijo...

gracias luani, a tu salú.