
a su propia cara enmarcada de colores,
se sigue acomodando
de a palmaditas
el pelo, la ropa, la espalda
ahí mirándose con los ojos de
la madre del abanderado,
se cuida de insultarse delante de los demás
de averiguar cuál será el día
que llene de deseo los días
cuando sea que empiecen los días
y que ya no sea, porque no será
que me aplauda toda la Bombonera
ni quedarme afuera pensando en el Riachuelo
sin saber muy bien qué pensar ni
comprendiéndolo todo
ni buscar un río de verdad o dejar, tal vez
pasa la idea de navegar y es
como si yo navegara mientras yo me miro
ni hacerse del circo que prevé
ese enorme presupuesto en
tiración de papelitos al aire
y otro tanto a desaparecerlos
antes de que lleguen a tocar
el suelo de la Bombonera
y uno con ganas de decir
que es como la vida,
pero no
ni mucho menos quedarse afuera,
definitivamente no, ni esperar a alguno
que vuelva de ahí ni de mirar el Riachuelo
ni hacernos el hábito de ir juntos, eufóricos
pero menos en silencio, como si
de la Bombonera se pensara qué será
si corresponde a esta altura pretender
vivir como comiendo
obvio
Bombones
ni escribiendo la mejor poesía
ni estar contenta de no hacerlo,
uno no se acostumbra y anda con
patitas de lana sobre su carácter porque
mirá si terminás como ése o aquel o si
nunca más escribís una poesía, imaginate
que mañana no escibís nada, pasado tampoco
y así para siempre hasta que te mueras,
cuidado, se insinúa uno, y otras veces
cuando me gusta como canto
me río de mi cara en mi mismísima cara
me burlo descaradamente de mi infancia
y de esa seriedad renegada
y de hacerme la canchera,
después
me ofendo y me retiro la palabra
no me hablo ni para pasarme la sal.
Hasta que viene alguien
como Dani, o mi amigo Victor o
cualquiera de los Victor Hugos,
y me habla bien de mí,
entonces me perdono dulcemente
porque hace rato que uno se conoce pero
está tocando mejor y
escribe siempre lo mismo,
cuando se equivoca
no se equivoca de personalidad
y al fin y al cabo
uno no se acostumbra.
Se encariña.
2 comentarios:
encariñate, pasate la sal! y si no escribís más, 4 años de éxito ya es algo rotundo. te quiero cesos!
si yo fuera vos, sería re egocéntrica y no me daría verguenza
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