domingo 4 de diciembre de 2011

Es decir.




Te explico

Yo solamente puedo escribir

Sobre dos cosas:

Sobre el mundo, en general,

(cosas donde siempre menciono

Cinco o seis veces la palabra “mundo”; pongo a bailotear un personaje con pollera,

la subo de espaldas en una hamaca y le largo

un vendaval de palabras para hacerla mecerse

le lleno la memoria de accidentes geográficos,

le pego carteles en la nuca con palabras de la infancia

y le empapelo la casa con recortes de diario,

piensa en la lengua, en los besos y en los idiomas,

se pregunta por el tamaño de las palabras, trata de mirarse la mirada de frente,

y espera que pare mi viento agarrándose de las cadenas ,

sabe que voy a dejar de mecerla; a la quietud apoyará los pies

y se quedará pasándose el dolor de una mano a la otra.)

O, si no escribo sobre el mundo

escribo, acercate,

sobre estar enamorada, pero ahí, ojo.

Yo hace rato que vivo en la calle y te voy a hablar bien clarito,

Porque yo no soy ninguna santa, pero los códigos se respetan

Yo vengo acá

Te hago reír

Te apuro para salir, mirá que podría

Atarte bolsas de arena a las botamangas y contarte

El calor que hace afuera, el lío de tránsito, lo fea que es

La música y lo locos que están los demás, insinuarte

que me gustaría quedarme en tu casa viendo

cómo vas y venís de la cocina, con ese aire de rehén,

de Mariano Moreno, de abuelito que no sabe dónde dejar los ahorros,

sirviendo la merienda con una torpeza adulta, como si

me hubieras escondido un papel con una pista debajo de cada plato,

yo trato de contar una historia

y me seguís pasando

con la mirada en otro lado,

ese mate de charco del barrio, todo lleno de barquitos,

de mariposas que sobrevuelan, bajan rapidísimo,

agarran una gotita para tomar y siguen revoloteando

ahí en círculos alrededor de mi explicación,

como si a esta altura de las cosas, a esta edad,

a esta curtiembre del estómago, esta cantidad de teclas apretadas

todavía estuvieran esperando

que la cosa empiece de nuevo, yo

mientras te cuento, es menester que lo sepas,

que yo sólo puedo escribir de dos cosas

sobre el mundo, en general

o sobre estar enamorada.