Qué bicicleta me monta a calor
sobre esos días del odiar pasado
a los ciclistas con igual candor
que a los patrones y los pelados.
O, mejor dicho
Ahora voy en bicicleta al trabajo
y atravieso Floresta, Flores, Caballito, Almagro, Boedo, San Cristóbal y Monserrat
y llego de muy buen humor toda envuelta en aire fresco y ácaros y tierrita pegada
con cara de venir de buscar agua del pozo.
Y después llego a mi pequeña casita de colores,
de noche no la veo bien y de día me parece
tan linda que me dan ganas de limpiarla
y hasta, aveces, de pintarme los labios.
El jueves salí de mi casa con un bolso con cosas
y pasé la mañana ensayando insultos
me prohibí cierta música hasta por lo menos las ocho
como quien hace dieta, y fui a la oficina, de muy buen humor.
Catalogué miserias, me enemisté
con el careta
el mosquito muerto
con el que no tiene la culpa, no quise
cederle el paso a las viejas
hice tiempo, fui a la facultad,
bendije la primavera pero
hubiera preferido quedármela toda
para mí sola
no contesté qué hora es
ni convidé puchos ni di monedas
me gasté todo en cerveza
y en una entrada para Fernando Cabrera.
Una camarera me vino a cobrar la cuenta en el medio de una canción.
Le pegué una piña.
Se armó quilombo, se paró el recital, me empujaron.
Me caí sobre una lata de kerosén y me hice un agujero en la cabeza.
Regué de sangre y de cerebro los lindos adoquines de Palermo
prendí un pucho en la ambulancia y se prendió fuego todo
me llevaron al hospital y me dejaron toda la noche internada, aplaudiendo.
El viernes amanecí con el corazón roto
y muy disfónica y me dije
"ni en pedo, por nada del mundo, nunca jamás voy a tomar "Afonisán"
ni té de jengibre miel y limón como en el 2010 ni a escribir sobre eso"
Pedaleé hasta el trabajo
ironicé sobre las palabras
que dice la gente cuando la quiero mucho
como
fuerte y claro
plica, implica, aplica
analfabestia
oportuncrisis
tragedia.
Me prohibí cierta música hasta por lo menos las ocho.
Quise hablar con Vis sobre esas palomas asquerosas.
Me fuí a escuchar más música y volví ya sábado.
Prendí la radio y la apagué para hablar de perros con Vis.
Entonces me dije
Yo ni pienso escribir sobre esto.
ni hebrea ni dormida voy a contarle a los amigos,
con esta media voz horrible,
que el calor me da calor
y que el frío me da frío.
No, señor, tengo acomodadas
mejores palabras para eso y para cuando
venga la primavera de verdad, y para después de que
me tome un tecito con miel
en mi casita de colores.
Reescritura de:

1 comentario:
Hermosura de vida
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