sábado, 21 de septiembre de 2013
El Músico
Pajarraco
Agarrás fuerza comiendo aserrín
Del tacho del luthier y te ponés
A martillarme de nuevo la paciencia.
Yo te miro las garras muy triste
Y aveces te escucho para
Cambiar de tamaño,
Irme por la rejilla.
No te entran los dientes en la boca, te caen
Los brazos como ramas quebradas
Te sale un viento sucio de la nariz, caminás
Extraño, como con dos pares de rodillas.
Una vez te escuché cantar tan mal que
Casi me pongo a llorar y te corro
Con un palo.
Cuando la nota es aguda y larga
La nuca se te junta a la joroba
La mirada se te cae al piso, pareces
Un pajarraco enfermo.
Las notas graves hay que
Despegártelas de la mugre del cuello
Y si se las deja engordan
Como palomas horribles
Y el silencio, además, pajarraco
Se te ve en el pecho aunque no te calles
Aunque prendas
Ese taladro que tenés
En ese cajón oxidado que tenés
Atrás de la lengua.
Así que cantá, palomo feo, movete como un loco.
Me río de vos, a veces te miro las piedritas
Que tenés de ojos y te las tiraría a la basura
Te dejaría esa voz ciega, te ayudaría, te aplaudo de golpe
Y salís volando.
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