No se trata tanto de griegos y de romanos, pero tengo internet, no sé cómo es no estar enamorado, hace poco descubrí las maravillas que se pueden hacer con google translate y no deja de sorprenderme que cuando lo veo el corazón me late más fuerte y la voz me sale entrecortada o que cuando me acuerdo que mi abuelo Herminio me venía a buscar en auto para ir a la escuela los días de lluvia me sale un agua de los ojos.
En un asalto de cararrotismo etimológico voy a decir que la palabra HUMOR viene de una palabra en latín, "FUMUS", que significa humo, que a su vez viene de la palabra griega "τυφος" que significa no humo sino "vapor" (porque los griegos siempre la tuvieron más clara que los romanos), y que se pronunciaría masomenos, JA!,"tufo".
Los griegos y luego los romanos y luego toda la mersa de occidente hasta mediados del siglo XIX, decían que el cuerpo humano tiene 4 "Humores" (esta palabra ya se utilizaba como sinónimo de "líquido" y no de "vapor"): Bilis, Bilis negra, Sangre y Flema. Las enfermedades y los desequilibrios en el cuerpo ocurren cuando se produce o demasiado o muy poco de alguno de ellos.
Estos griegos, además de tener una división mucho menos tajante entre el líquido y el aire, tenían una idea de enfermedad mucho más amplia y accesible que nosotros, que somos unos afectaditos que hoy en día no nos permitimos llamar "persona discapacitada" al que tiene una sola pierna y lo llamamos persona con "capacidades diferentes", como si fuera que en lugar de andar caminando anduviera volando. Y ni que hablar de quienes adjetivan como "especiales" a las personas con parálisis cerebral, por ejemplo, como si vinieran con jamon, queso, lechuga y tomate.
Así es que, para los antigüos, estas alteraciones en los humores traían aparejados trastornos en determinados órganos del cuerpo (sangre: corazón, bilis: hígado, bilis negra: bazo, flema: cerebro), así como también, alteraciones en las formas de conducta, en los temperamentos, es decir, en lo que hoy masomenos entendemos por HUMOR.
Por otra parte, el hecho de que la sangre circulaba por adentro del cuerpo en lugar de quedarse quieta no fue descubierto ni mucho menos aceptado hasta muchos años más tarde, pero como de todas formas los antiguos no eran tan dormidos como para no darse cuenta de que algo se movía adentro del cuerpo a juzgar por la agitación cuando corrían atrás de la pelota, fenómeno mucho más perceptible en la respiración (aire) que en la circulación (líquido); creían que lo que se movía no era el líquido, los "humores" sino el vapor, lo que en latín se decía "spiritu".
Estos antigüos, entonces, decían que el cuerpo no sólo contenía líquido sino también aire o vapor de estos "humores", y tanto en griego como en latín existen dos palabras que significan, de una manera extraña, "vapor". Al aire del cuerpo los griegos la llamaban πνεύμα (pneuma), mientras que los latinos le decían "spiritu" (literalmente: "soplo"). La palabra πνεύμα se ausentó de la historia y volvió de la mano de la medicina moderna que, en su afán de ponerle palabras difíciles a las cosas y cobrar para explicarlas, le quitó la mitad de su significado y empezó a decir cosas como "pneumonía". La palabra "spiritu" siguió el derrotero del imperio romano y su cristianización para terminar como semi sinónimo de esa cosa insulsa, inmaterial, religiosa e insignificante que hoy conocemos como "alma" y que sólo llamándola "soul" se le ha puesto un poco de significado con onda.
A todo esto, Aristóteles ya había dicho algunas cosas acerca de los ojos y la visión. Y cuando hablaba Aristóteles no era como cuando ahora habla Feinmann, que al mundo le da masomenos lo mismo. Si Aristóteles hablaba, agarrate. Y lo que había dicho era que los ojos estaban hechos de agua y que nosotros podemos ver porque el agua es transparente. El ya se había dado cuenta del error de suponer que todos veíamos las cosas porque los ojos las iluminaban, porque entonces deberíamos poder ver en la oscuridad. Pero no podía pensar a la visión como un fenómeno externo al ojo porque entonces no entendía cómo es que no pueden ver las piedras, las columnas dóricas ni jónicas, los libros o los peronistas.La visión estaba, para Aristóteles, en el cerebro. La transparencia del ojo la deja salir y afuera está la luz, para producir el milagro.
Mientras tanto, no olvidemos la existencia de Eros (Cupido), que manifiesta la antiquísima creencia de que el enamoramiento es una cosa que sucede a través de los ojos. Si yo romana, mando mi visión a través de la transparencia de mis ojos, entonces veré. Pero si Cupido me tira una flecha, la flecha me perfora y me sale sangre. Pero no sangre sangre, porque Cupido no tiraba flechas de verdad, sino que te agitaba el corazón, y acá viene lo lindo: el "spiritu", que es algo así como el vapor de la sangre ciurculando por el todo el cuerpo, se empezaba a superproducir porque el corazón de agita. Como es vapor, sube, te llega hasta los ojos y SALE DESPEDIDO por la vista que está buscando dónde posarse para que haya visión. Si ese spiritu que viaja a toda velocidad en la punta de la flecha de tu visión choca con cualquier superficie fría, seca o inerte como una billetera, un saxofón o un contador, no pasa nada, tu spiritu se condensa en la nada. Pero si tu visión se choca con los ojos de, ponele, tu profesor de pandeiro, cagaste, porque ese líquido vaporizado y despedido por tu visión se va a juntar con el líquido de los ojos del susodicho y de ahí en adelante el futuro sólo será la penosa lucha de tu líquído por volver a unirse con tu líquido vaporizado y condensado en los ojos del otro.
1 comentarios:
liquidos en lucha.
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