martes, 31 de julio de 2007

Buenos Aires

Terapia Urbana

He caminado por entre las casas
cuatro cuadras por una calle con nombre
ubicada sobre lo subterráneo.

Me han dicho los semáforos
que lo piense mejor y
he continuado, no me detuve.

Ni ante el árbol caribeño
y su estruendoso esfuerzo
por someterse al otoño austral.

En fin, emerger.
Como emergen los carteros de sus casasbuzones
como emergen los jueces de las condenas
y como se emerge en tus mañanas esperando encontrar
incisiones de bisturí donde anoche tus caricias.
Como se emerge ante el espejo en tu mañana
cuando se sale ileso de un abrazo,
con una resistencia de cementerio
Reptar hacia las plazas al atardecer
Treparse sudando a las sillas de los bares.
He dormido tan poco que todavía es ayer
Y no podemos, dos veces en un día,
Detenernos a reflexionar el clima y el pronóstico.
Así es que, ahora que el día ya está perdido
Y he llegado hasta aquí por entre un campo minado
Me levanté horas antes de lo que deseé
No hubo yogur en el desayuno
Nadie se enamoró hoy de mi
Se me han desatado los cordones tantas veces
Me pica mi bufanda nueva
Y como quien fuma después de almorzar
He llegado con una resistencia de prisionera
Me ha traído a las costas la marea en su exilio
La marea que no me inundó tu mañana
Tu mañana hecha de anoche
Mi mañana de fortaleza.
Que avanza con su sol y se repele a sí misma
Es imposible perderse en la ciudad de la ribera abandonada
Y no me queda huir más que de mis pies:
Semáforos lejanos, artífices del horizonte
Sincronizan el rió bravo y administran su fuerza
con verdes promesas de bosque.

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