martes, 31 de julio de 2007

El Falso Mendigo

Madre, manda comprar un kilo de papel en la tienda

quiero hacer una poesía.

Dí a Amelia que prepare un refresco bien helado

y que me lo traiga muy despacito.

No corráis, no habléis, cerrad con llave todas las puertas

quiero hacer una poesía.

Si me telefonean, sólo estoy para María

si es el ministro, sólo recibo mañana

si es un bromista, llámame de prisa

tengo un tedio enorme de la vida.

Dí a Amelia que busque la papética en la radio

si hay un gran desastre ven a contarmelo enseguida

si el aneurisma de doña Angela revienta, avísame

tengo un tedio enorme de la vida.

Llama a la buelita Neném, pídele una idea muy inocente

quiero hacer una poesía.

Cuando llegue padre traedme enseguida los diarios de la tarde

si me durmo, por amor de Dios, despertadme

no quiero perder nada en mi vida.

¿Habéis hecho picos de ruiseñor para mi comida?

¿Habéis puesto en su sitio mi pipa mis poetas?

Tengo un tedio enorme de la vida.

Madre, tengo ganas de llorar

tengo taquicardia, dame una medicina

no, dejame, mejor, morir, quiero morirme, la vida ya no me dice nada

tengo horror a la vida, quiero hacer la mayor poesía del mundo

quiero morirme inmediatamente.

Tú, piensa algo, madre, para distraer a tu hijo

tu falso, tu miserable, tu sórdido hijo

que revienta de fuerzas, sacrificio, violencia, devoción

que podría picar piedra alegremente

ser negociante cantando

hacer de abogado con la sonrisa exacta

sin con ello no perdiese lo que por fatalidad de amor

sabe que es lo mejor, lo mas dulce y lo más eterno de

tu purísima caricia.



Vinicius de Moraes. (Brasil, 1913-1980)

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