viernes, 5 de marzo de 2010

Amadeo Modigliani

A Amadeo Modigliani lo conozco porque en el Canal Cosmopolitan suelen pasar una película sobre su “vida y obra”, protagonizada por Andy García. El Canal Cosmopolitan es el mismo que pasa Sex in the City. Sex in the City es la serie que “critica” las miserias del universo femenino urbano y posmoderno, en la voz de una mujer que, escribiendo libros de autoayuda, critica el flagelo de la frivolidad, la deshumanización, el mandato y el prejuicio sobre la mujer de N.Y.
La serie no acaba hasta que la protagonista no encuentra el éxito profesional y el amor incondicional, o un adulón que se la quiera voltear (sabemos bien que a esta altura una cosa no es mucho más prestigiosa que la otra). Sarah Jessica Parker, la abanderada de la ficción crítica, protagonista de la serie, pasea sus Versaces y Valentinos por la alfombra roja y cumple a rajatabla con su deber de verse hermosa y sofisticada. Sarah Jessica Parker es esa fea con cara de caballo. Los caballos son esa cosa carísima y linda.

Bueno, pero todo esto viene a colación del genio de Amadeo Modigliani, que es ese borracho drogón que pintaba tan lindo hasta que se murió y no pintó más, su esposa Jeanne se suicidó embarazada, nunca llegaron a hacer fortuna y la cosa terminó bastante mal cuando le hicieron esta película, al pobre Modigliani. Todo esto lo sé porque lo ví en la película mientras leía a George Bataille, comía un postrecito dietético y lloraba; lloraba primero porque soy idiota y sensible, y me emocionó la historia de Jeanne y Modigliani; y después porque soy inteligente y sensible, y los cuadros me partieron la cabeza.
Así que yo también puedo ser contradictoria, todo lo es, eso no es ninguna novedad y hay quien lo expresa con mucha más gracia (quien lo expresa con mucha más gracia NO ES ésta: http://www.mtvla.com/especiales/lalocademierda/ , sino éste http://www.revistacontratiempo.com.ar/girondo1.htm )

No obstante, un día que estoy autoexigente y sin darme el lujo bobo de verme hermosa en un Versace (la frivolidad existe para todos, pero para algunos es distinta), me doy el lujo culto y gratuito de ir al Museo de Bellas Artes. En realidad me doy el lujo de ir a tomar birra por Recoleta, pero Bellas Artes queda muy cerca (el arte existe para todos, pero aveces tiene baño público) me sobra tiempo y entro. Cuando lo encuentro a Modigliani...


...me le quedo un rato enfrente profundamente absorta. Profundamente absorta en algún intenso pensamiento que, por supuesto, al día siguiente, cayó en la más rotunda irrelevancia y hoy no recuerdo. Sólo recuerdo haber tomado conciencia, en un momento, de una dimensión física en la observación del cuadro. No sé en qué momento adopté esa postura, pero cuando me dí cuenta estaba parada exactamente enfrente a ella, con el cuello muy estirado, la cabeza ladeada hacia la izquierda, en espejo, y los hombros pesadísimos, veía brumoso, como si hubiese estado toda la tarde mirando por la ventana cómo llueve en Ciudad Gótica con Batman haciéndome masajes durante horas.
Yo no entiendo una goma de cuadros, pero aproveché el episodio para contarles a todos mis amigos que había tenido en encuentro cercano con la pintura, y que mirar a las mujeres de Modigliani me llenaba de paz.

Yo antes creía que bastaba con llegar a un lugar toda despeinada y decir “aaii, me puse la primer ropa de mi abuela que encontré tirada” para que todos pensaran que tengo mucha onda. Y que basta con decir que no sé de algo para que todos crean que sí se de otras cosas. Y que basta con reirse de uno mismo para superar su pelotudez.
Así es que, Loca de Mierda, que decís que lees a Adorno pero usás zapatos de $400, que te reís sanamente de vos misma, yo digo que no alcanza con reconocer la contradicción para que la contradicción sea linda, no alcanza reconocerse estúpido para ser brillante. Y encima ni Adorno ni los zapatos sirven para levantarse flacos. Eh, eh eh?!

Uno suele hacer bandera de su propia ignorancia, no sólo para no tomarse el trabajo de aprender, sino para parecer candoroso, medio provinciano, para poder escuchar Onda Vaga, para poder mirar la tele en paz mientras se cena, para poder decir que Modigliani me pone la columna derecha, los ojos tranquilos y la mente en blanco.
Yo me alivio de haber conocido así a Modigliani, espero que la contradicción no me haga decir lo contrario en otro momento y prometo, en este solemne acto y a todos los aquí leyentes, que cuando yo sea la magnate gigantísima ensayista y poeta mejor paga de todos los tiempos, no me voy a comprar un Modigliani original, no voy a ser tan snob.

6 comentarios:

nacho dijo...

buenísimo post, pero no esto seguro de que sex&the city, la serie, termine como decís. Me parece q termina sin el flaco. REcien se lo levanta en la peli.

Muy muy lindo, se lo voy a pasar a la loca de mierda.

Cecilia dijo...

gratzie, nai

d dijo...

jajajajaja
me encanta la ceci de batalla,
que viva el agite.

te quiero te adoro.

Marco dijo...

"Sarah Jessica Parker es esa fea con cara de caballo. Los caballos son esa cosa carísima y linda."

Está muy bien, muy. Posta.

Sigo leyendo a ver que encuentro.

lurba dijo...

uhhh
este me lo había perdido.
es grandioso y estupendo y todos los adjetivos cancheros y vintage que puedas encontrar.

me encanta.

pd: y además estoy íntimamente de acuerdo con todo: yo también vi la de andy garcía en cosmopolitan y dije eso de esas otras dos.

ceci ceci, campeona.

Marco dijo...

Vi esto: http://explainthisimage.com/unexplainable-photo/743-sarah-jessica-parker-with-h

y me acordé de tu post.