lunes, 27 de agosto de 2007

Inspiración Interferencia



- Profesor Jirafaaales!
- Doña Florinda…
- Que milagro que viene por
acá…
- Vine a traerle este humilde obsequio…
- Aaay, son preciosas… pero,
¿no gustaría pasar a tomar una tacita de café?
- ¿No será mucha
molestia?
- Para nada, pase usted…
- Después de usted.


Inspiración interferencia (tentativa de organización del amor moderno)

Otra vez esa sensación martillo de obsequio irremediablemente abierto de esos de los que siempre se espera ritmicamente y por un buen rato, algo más; por más que haga un cosiderable tiempo que el paquete ha sido destrozado en la vorágine feliz predictiva de la sorpresa, aunque el monstruo canibal irritable al papel de regalo se haya retirado avergonzado y sólo quede uno con inclinaciones carpinterianas sospechando que alguien se está olvidando de algo. Esta vez el acontecimiento parecia acercarse mas prometedoramente como cuando uno ha insinuado a quien corresponde sus modestas ambiciones. Pero la cosa volvió a golpear con la materialidad indiscutible del papelón imprevisto. Ideas - mueca se volvieron a aparecer como un fluir ramificado o espiralado o salpicante de palabras que pasan de un lugar a otro de la cabeza y gurda seó siempre antes en cajones bajo llaves ante los que uno extraego, indefectiblemente impersonal se encuentra siempre afuera, sin haber podido capturarlalelos en cajitas o en redes u otros utensillos intelectuales del paralizacionismo de la dona móvil. Ya está, había pasado, eran muchas palabras juntas que parecían colores, un disco de colores que gira rápido y es siempre marrón y redondel, a no ser que se lo toque con la punta de un dedo o de una birome universal, (cuyas similitudes con el dedo no es momento de señalar) se lo detenga y el disco sea otra cosa, dividida en parcelas de diferentes tonos, tan estudiable como el arcoiris o las pinturas modernas.
Pero entonces, ¿que sucede con tu identidad ahora, que estás dormido? Me pertenecés presionadamente estratósferico tendido con tanto peso sobre cada partícula manifestante de la mañana volátil que se te revolotea y no te pica, porque estás durmiendo y te estoy cubriendo de cintas de colores fascinada por la forma en que te dejás anudar. Eras el residuo de ese viaje tan veloz que levantaba polvo y dejaba algunas pelusas flotando en el aire y yo, hábil observadora reflexiva instantánea refractaria, yo que soy tan solar y tan lupa, las cazaba lúcidamete aún en movimiento residual, antes que se depositaran en el suelo y tuviera que recogerlas junto con otras pelusas intrusas de otro viaje. Las juntaba poniendo cara de mapa de tesoro escondido encontrable y les ponía nombres de lugares. O en lugares de nombres. De cualquier modo ya las tenía y eran poetizables. Sin importar la ondulación hermafrodítica, la danza accidental incorpórea, el siempre anterior vertigonoso pasaroso del azahar cosmicológico que las había hecho bailar amenazantemente insólitas frente a mis ojos. Eso, la poesía es la foto de un lugar que no existe.
Y a todo esto seguías durmiendo y ojalá no despertaras nunca , porque lo harías demasiado rápido y sería incomprensible y horrible y increíble y inflamable, gaseosamente desconcertante invasivo que te despiertes ahora, justamente ahora que te entiendo. Qué bien que nos llevamos cuando estás durmiendo, fuiste tantas cosas anoche que ahora seguís siendo porque estás durmiendo y yo estoy despierta y si vos estuvieras despierto debería dormirme para que me fabriques con tu ejército y tu concilio y tus naciones unidas cerebrales como yo te estoy fabricando de a pedacitos que voy encastrando uno con otro mientras mi cerebro hace ruidos de digestión de choripán, de mate, y cubro tu cuerpo que yace tan yacentemente coherente con todo, te revisto de papel mojado y de plasticola. Tengo unas estimulantes ganas de inventariar en mi cuaderno todos y cada uno de tus lunares y sus coordinadas exactas y las de tus poros más destacables y tus accidentes cutáneos de interés científico y de escribir una melodía sobre la base rítmica tan compleja que resulta del ruido de tu respiración y tu pulso en el corazón y tu pulso en la muñeca y el ritmo irregular que secretea el movimiento de tus ojos debajo de los párpados. Marcaría con la antes mencionada birome los dibujos hipnotizantes en forma de red y de mosaico andaluz que forman las líneas de tu piel, sobre todo en tus manos, infinitas líneas que, en todas las direcciones se dibujan como un mapa de un país donde se puede ir a cualquier lado y siempre se va caminando.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿ Quién duerme en tus sueños,Ceci?
¿ A quién inventas cuando sos vos en realidad la que duerme, sueña , sonríe y...se despierta
Especie de Molly Bloom de estos tiempos tan chatos y vacíos
Te felicito por tu lirismo que en esta época es poco frecuente

Cecilia dijo...

gracias!