sábado, 4 de agosto de 2007

Qué imbécil

A veces pienso
“lo único que hago es adjetivar”
(amén del hecho
de que un alto porcentaje de las cosas que escribo
amanecen en un “a veces” de obertura de Mozart)
en fin, me pareciera
sólo estar adjetivando
compulsivamente.

Unas veces obviamente;
noche: oscura,
hombre: hermoso,
yo: mujerzuela.

Otras veces alcanzo cierta originalidad, ingenio;
noche: espejada,
hombre: mujerzuelo,
yo: jineteado.

Pero cuando sucede me siento
más estúpida.
Y me adjetivo ferozmente.

2 comentarios:

CANCEROLAZO 2021 dijo...

saberse imbécil es la inteligencia...
si tanto miedo te doy nunca podré adjetivarte
es verdad que para la felicidad conviene más la estupidez: hacerse el estúpido o directamente serlo...

te ofrecería los ojos de Daniel Link en bandeja como la cabeza de San Juan pidió la Salomé, si tan sólo fueras de veras amante de la violencia-como los surrealistas irracionales.
pero me parecés esposa de la serenidad, lo cual es mejor.
danos a beber más de tu sabia savia, sin autoflagelaciones poco poéticas!

Cecilia dijo...

prefiero me adverbialice ud.