jueves, 11 de octubre de 2007

Escudo oficial del Barrio La Floresta
Ayer armé un disturbio tan grande en un pasaje
por sólo querer llegar más tarde y ver las casas
me senté con un
violín popular en la cabeza:
Un cordón a sentarse
imposible que pedir anonimato
ni entre rejas y cantero, ligustrina
las irregulares flores de los livings
se ven y los visillos de frustrar ojos.
Imposible acordonarte en este barrio
sin armar un escándalo de perros
primero uno
luego otro.
Ni intentarlo, ladrarán
los encerrados y los sueltos.
Hay plazas para eso.
Acá se echan miradas cortas
hasta las fachadas angostas
o miradas largas
en las bocacalles húmedas.
primero de las unas
luego de la otra.
Como las perras.
Pero no se acordona uno a ver
quien sale o entra o se asoma.

Y me echaron de la calle

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